El cambio es algo muy viejo para la humanidad, lo que es nuevo es la velocidad a la que se está produciendo. Nuestros padres forman parte de una generación que experimentó muchos cambios, algunos de ellos vitales y de trascendencia histórica, pero podían ver como llegaban, subirse al tren y volver a bajarse en marcha sin miedo a hacerse daño antes de que empezara a coger velocidad.
Ahora estos trenes van a trescientos kilómetros por hora y hacen una parada de un minuto escaso. Como no compres el billete antes no tienes nada que hacer.
El efecto 2000, ¿te acuerdas?, no se trataba de un apagón tecnológico, el efecto 2000 lo estamos viviendo ahora, es el paso de la era industrial a la era de la información, y la famosa crisis no es más que el producto de una sociedad que no ha sabido aceptar ese cambio.
Estamos apostando por el caballo más viejo de la carrera una y otra vez, sin darnos cuenta que sus días de gloría ya se han acabado. El cambio ya se ha producido y esto es solo el principio. La persona que no se anticipe a los siguientes cambios no alcanzará nunca una calidad de vida digna porque estará jugando en inferioridad de condiciones y se verá esclavizado por sus circunstancias laborales y la presión social. ¡Y lo peor es que puede no darse cuenta nunca que estamos jugando con otras reglas! ¿Que cuales son? imagínate; Internet y las tecnologías de comunicación que mueven la información mas rápido que nunca.
Sigue existiendo el éxito, la libertad, la satisfacción personal y la felicidad lo que pasa es que la fórmula para persiguirlas ha cambiado.
Escrito por Javier - Marketing y Ventas